Mi madre me dice a menudo que tengo mucha suerte. Por mi trabajo, por mis amigos, por lo bien que me salen las cosas. No recuerdo si alguna vez me ha dicho que tengo suerte por la evolución de mi enfermedad, que dentro de lo que cabe no es mala. Pero no hace falta que me lo diga ella: soy muy consciente de ello.
Ya sé que siempre hay otros que están peor, y también otros muchos que están mejor. Hoy, la historia de una persona afectada de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), me ha hecho volver a dar las gracias, a buscar toda la fuerza que hay dentro de mi, a pensar en personas como Ignacio... me gustaría cederle parte de mi suerte, parte de mi fuerza; como sé que no es posible, al menos quiero que este post sirva para recordar que existe otra enfermedad que también se llama esclerosis, aunque de apellidos distintos, mucho más cruel que la esclerosis múltiple (y que más allá del primer nombre, no tiene nada en común con ella).
También quiero dar las gracias a Rosa, a la que ahora veo mucho menos. Ella fue mi primer contacto con la ELA (perdió a su padre), y su forma de enfrentarse a mi enfermedad fue toda una lección, aunque posiblemente ella no lo sepa.
A los que estáis mejor, sólo os pido que seáis conscientes de que estáis en mi lado de la balanza de la suerte, aunque con un poco más de peso en el plato de la fortuna. Que saquéis todo el partido a ese cuerpo que responde a lo que le pedís. Yo pienso hacerlo en la medida de lo posible.
Reflexiones de una persona que vive con esclerosis múltiple desde hace dieciocho años... y que aún así se considera afortunada en muchos sentidos
lunes, 2 de noviembre de 2009
miércoles, 21 de octubre de 2009
Un buen día
Dije que contaría cómo he ha ido en la reunión, y eso es lo primero que voy a hacer. Al final, saliendo con tiempo, llegué sin problemas a la sala de la reunión. El único obstáculo en el camino, unas escaleras sin barandilla. La reunión ha ido bien.
Así que una vez más me las he apañado para pasar por encima, al menos en la práctica. A ver si la próxima vez consigo no preocuparme por cómo llegar hasta que ya esté yendo.
Nota en la agenda: notificar al responsable de los edificios que esas escaleras deberían tener una barandilla.
Así que una vez más me las he apañado para pasar por encima, al menos en la práctica. A ver si la próxima vez consigo no preocuparme por cómo llegar hasta que ya esté yendo.
Nota en la agenda: notificar al responsable de los edificios que esas escaleras deberían tener una barandilla.
martes, 20 de octubre de 2009
Una reunión... ¿complicada?
Mañana tengo una reunión a primera hora, una de esas que se presentan aburridas pero que pueden terminar por complicarse mucho, con muchos jefes presentes, y además por videoconferencia. Supongo que lo normal en mi lugar sería estar nerviosa por los contenidos de la reunión, las preguntas que me puedan hacer o si voy a meter la pata. Y sin embargo, lo que más preocupa es si la sala de la reunión va a estar muy lejos. Me preocupa y me da rabia a la vez.
Este es otro de los momentos en los que me llevo otra bofetada de realidad. No me afecta la esclerosis... relativamente. Me puedo adaptar, yo puedo con todo... casi siempre. Supongo que como siempre tiraré de orgullo y planificación, llegaré media hora antes para empezar a buscar el sitio (aquí todo es enorme, cercano y a la vez tan lejos).
Ya os contaré cómo lo resuelvo; de momento, sigo rebelándome interiormente contra esta lotería. Hoy no soy tan positiva como de costumbre, pero bueno, supongo que entenderéis que, como todo el mundo, tengo mis días.
Este es otro de los momentos en los que me llevo otra bofetada de realidad. No me afecta la esclerosis... relativamente. Me puedo adaptar, yo puedo con todo... casi siempre. Supongo que como siempre tiraré de orgullo y planificación, llegaré media hora antes para empezar a buscar el sitio (aquí todo es enorme, cercano y a la vez tan lejos).
Ya os contaré cómo lo resuelvo; de momento, sigo rebelándome interiormente contra esta lotería. Hoy no soy tan positiva como de costumbre, pero bueno, supongo que entenderéis que, como todo el mundo, tengo mis días.
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