En muchos casos no sé si considerarlas buenas o no, pero lo cierto es que hace unos meses que mi Google alerts de noticias sobre esclerosis múltiple llega más a menudo que antes. Y siempre hay alrededor de tres, en algunos casos muchas más.
Como periodista, creo que uno de los principales obstáculos a los que nos enfrentamos los enfermos de esclerosis múltiple es lo desconocida que es la enfermedad para mucha gente. Por eso no puedo dejar de alegrarme por ver que se publican más cosas, aunque el algunos casos la información siga dejando que desear... que hablen de mi aunque sea mal, como dice el refrán.
Reflexiones de una persona que vive con esclerosis múltiple desde hace dieciocho años... y que aún así se considera afortunada en muchos sentidos
viernes, 11 de julio de 2008
miércoles, 2 de julio de 2008
Más cerca de lo que pensaba
Hace un par de días me sorprendió una noticia que esperaba, pero no tan pronto: el adiós a las inyecciones parece cercano.
Sé que el interferón me permite estar relativamente bien tras años de convivencia con la esclerosis múltiple, pero supongo que a nadie le sorprenderá saber que estaría encantada de sustituir las tres inyecciones semanales por alguna pastilla.
¡Ánimo a todos, ya queda menos! Es el mejor impulso posible para ser rigurosos con el tratamiento (cosa que confieso no haber hecho siempre, pero eso merece un post aparte)... ¡ha empezado la cuenta atrás! cada vez es una inyección menos hasta la última. Ese día haré una fiesta. Prometido.
Sé que el interferón me permite estar relativamente bien tras años de convivencia con la esclerosis múltiple, pero supongo que a nadie le sorprenderá saber que estaría encantada de sustituir las tres inyecciones semanales por alguna pastilla.
¡Ánimo a todos, ya queda menos! Es el mejor impulso posible para ser rigurosos con el tratamiento (cosa que confieso no haber hecho siempre, pero eso merece un post aparte)... ¡ha empezado la cuenta atrás! cada vez es una inyección menos hasta la última. Ese día haré una fiesta. Prometido.
martes, 24 de junio de 2008
Un apoyo
Terminaba mi post del otro día acordándome de lo importante que es saber que hay alguien con quien podemos contar. Comprendo perfectamente a esa chica que me dijo que no quería pedir ayuda a sus amigos... pero creo que hay que cambiar de mentalidad.
No es que a mi no me resulte difícil reconocer (sobre todo ante mí misma) mis limitaciones... pero creo sinceramente que no es malo apoyarse en quienes nos quieren, pedir ayuda, si es necesario. Es posible que lo que a mí me parece un gran esfuerzo (ir al supermercado, por ejemplo), a otra persona no le cueste nada. Y puede que esa persona necesite un día contar conmigo para escucharla y comprenderla.
Por supuesto que no me refiero a ir pidiendo favores a diestro y siniestro. En primer lugar, no hay que abusar; y también hay que saber a quién se le piden las cosas. Aunque siempre te puedes llevar una decepción: recuerdo el día en que la que era mi mejor amiga me dijo que existen dos tipos de personas, las que hacen demasiados favores y las que piden demasiados. Yo, por supuesto, estaba en la segunda categoría... sus palabras me marcaron, no sé hasta qué punto ella es consciente.
Aún así no puedo dejar de acordarme de todas las veces que ella, u otras personas, estuvieron ahí cuando las necesitaba. A todos ellos, gracias. Sabeis que podeis contar conmigo.
No es que a mi no me resulte difícil reconocer (sobre todo ante mí misma) mis limitaciones... pero creo sinceramente que no es malo apoyarse en quienes nos quieren, pedir ayuda, si es necesario. Es posible que lo que a mí me parece un gran esfuerzo (ir al supermercado, por ejemplo), a otra persona no le cueste nada. Y puede que esa persona necesite un día contar conmigo para escucharla y comprenderla.
Por supuesto que no me refiero a ir pidiendo favores a diestro y siniestro. En primer lugar, no hay que abusar; y también hay que saber a quién se le piden las cosas. Aunque siempre te puedes llevar una decepción: recuerdo el día en que la que era mi mejor amiga me dijo que existen dos tipos de personas, las que hacen demasiados favores y las que piden demasiados. Yo, por supuesto, estaba en la segunda categoría... sus palabras me marcaron, no sé hasta qué punto ella es consciente.
Aún así no puedo dejar de acordarme de todas las veces que ella, u otras personas, estuvieron ahí cuando las necesitaba. A todos ellos, gracias. Sabeis que podeis contar conmigo.
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